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JULIO ROMERO DE TORRES
     
           

    Evolución artística en cuatro fases:

 

 

1. Periodo inicial.

Patio. 1900 aprox.

 

2. Periodo Modernista-Simbolista o Verde-azul.

En 1990, pinta “Horas de angustia”, un cuadro puramente Modernista, aunque bastante anterior al paso evolutivo definitivo que sucede en 1903, es posible que este cuadro forme parte de un grupo de cuadros de la misma fecha, con el mismo estilo, o quizá que esté mal fechado, pero es el único que conozco de esta época y de no estar datado yo lo hubiese ubicado en 1905 por su parecido estilístico con la producción de esta época. El paso a un estilo más Modernista, sucede a partir de 1903. Comparte ambos estilos al mismo tiempo luminista y modernista como lo hacen los pintores catalanes, y en especial tiene un gran parecido con la obra del sevillano Gonzalo Bilbao. Aquí ya comienza a hacer una pintura de calidad, a la que quizá solo le falta la grandeza de la creación pues repite esquemas ya consagrados y que se pueden ver en otros pintores de la época.  El gusto Modernista se manifiesta sobre todo en las composiciones, por la verticalidad y un esquema de formas rectangulares que se superponen; este esquema compositivo lo utilizará también en su evolución hacia un estilo más personal, por lo que aquí podemos decir que ya está incipiente el gusto por el Renacimiento.  Hay autores que llaman a este periodo Verde-Azul por la utilización por parte del pintor de esta clave tímbrica fría.

Mucho más literarios y por consiguiente cercanos al Prerafaelismo y al Simbolismo son:

Los que hizo por encargo para el Círculo de la Amistad de Córdoba. Para hacer esta obra hizo un viaje previo de estudios por Europa: al menos se sabe que fue a París, Bruselas, Amberes y Londres. Estas piezas son puramente simbolistas.

Estas dos obras son muy distintas están realizadas sobre tela de arpillera, con el color restregado y son copias literales de grabados de Gustavo Doré, de 1865, para una edición de la Biblia. Son una probatura, que no elevó demasiado sus consecuencias.

Horas de angustia. 1900.

 

El genio y la inspiración. 1905.

 

3. Encuentro con un estilo propio. La verdad de Julio Romero de Torres.

Fue una revolución plástica que tuvo el beneplácito de todos, con la presentación de La Musa Gitana a la Exposición Nacional de Bellas Artes y la consecución de la Medalla de oro. Y un aluvión de críticas positivas, remarcando su novedad de estilo. Era un abandono del realismo y una búsqueda de lo andaluz, lejos de lo trágico y lacrimógeno de la moda artística. Gracias a este éxito vinieron todos los demás. Este periodo es la verdad de la obra de Julio Romero de Torres, son diez años de producción personal, característica, genial, auténtica, trabajada, flamenca y andaluza.

Obras:

 

 

 

 

 

 

 

 

Retrato de Mabel Rick.

 

Últimos diez años.

En estos últimos diez años, en los que su éxito se había establecido, produce algunas obras de baja calidad. Pero también produce obras del mismo estilo y calidad que las nombradas anteriormente como pertenecientes al periodo mejor de su producción. En ellas sigue investigando en la obra posterior de Tiziano en la que el Renacimiento da ya sus últimos coletazos, busca el color fuerte de otros venecianos como el Veronés. Sigue siendo en estas piezas el dibujo parte fundamental de la calidad de las obras.

Al mismo tiempo hizo otra obra de un estilo más barroco, siguiendo su influjo juvenil en dirección a Valdés Leal. Es posible que esta fuese una innovación que quisiera introducir en su obra, pero quizá lo hizo poco a poco, por miedo a cambiar y perder el favor del público. Es una obra de calidad pero no tiene el peso específico y la personalidad de las anteriormente nombradas. Estas son unas obras cuya búsqueda es compositiva:

 

Por último resalto un grupo de obras en las que el autor buscaba un efectismo relacionado con las texturas y la representación de la luz. Quizá esta fuese otra búsqueda inconclusa por parte de Julio Romero de Torres. En ellas busca representar superficies brillantes de telas y metales. También representa la luz de una manera mucho más naturalista con claroscuro sobre la piel de la modelo que adquiere a veces ciertos reflejos metálicos. En particular es para mí esta parte de la obra de Julio Romero de Torres la que menos me gusta. Pero al mismo tiempo es una obra muy popular pues al hacerla al final de vida quedó gran parte de ella en España y en particular en el Museo Julio Romero de Torres de Córdoba. 

La niña de la navaja. 1927-28

 

 

 

 

La copla. 1927

       

       

Ofrenda al arte del toreo.1929.